En Alicante, sede del Mando de Operaciones Especiales (MOE), ha surgido una fundación pensada para proteger a quienes pasaron buena parte de su vida sirviendo a la seguridad del país. Se llama Fundación Roble y Machete y nace de un problema que apenas se ve desde fuera: lo desprotegidos que quedan los boinas verdes cuando cuelgan el uniforme.
El nombre no es casual. Sus impulsores lo eligieron pensando en el público al que se dirige la fundación, «es para los buenos de los buenos», resume su presidente, Pepe Acevedo. Aunque el MOE pertenece al Ejército de Tierra, el proyecto quiere llegar a «todas las unidades de operaciones especiales de los tres ejércitos».
Detrás de la idea hay una experiencia que marcó a sus fundadores. Según cuentan a EL ESPAÑOL, lo que les empujó a actuar fue «encontrarnos a gente de la unidad haciendo cola en Cáritas porque, por diferentes movimientos de la vida, se les había complicado mucho la situación».
Acevedo recuerda especialmente el momento en que vio a dos hombres que habían estado bajo su mando «pidiendo comida porque no le llegaba el sueldo». «Eso es desolador», resume.
Uno de los problemas de fondo es la edad de salida del Ejército, fijada en los 45 años, justo cuando la vida familiar suele complicarse más. «Es una edad muy complicada donde tus hijos probablemente estén entrando en la universidad, con los gastos extra que eso supone», explica el presidente de la fundación.
Por eso, buena parte del trabajo de Roble y Machete consiste en buscar empleo a estos veteranos en sectores muy distintos al militar. Han conseguido, por ejemplo, colocar a varios en la cadena hotelera Meliá, en puestos que van de recepción y cocina a socorrismo. «Buscamos perfiles muy diferentes para ayudar a quienes salen de la unidad», detalla Acevedo.
El foco, de hecho, se ha ido desplazando hacia las familias más que hacia los propios militares. «Hemos ayudado más a familias de militares que a los propios militares», reconoce Acevedo, porque un entorno familiar estable evita que muchos soldados acaben opositando a otros cuerpos solo por necesidad económica.
Así lo explica el propio presidente: «Si a la mujer le das un trabajo y él tiene un trabajo que le gusta en Alicante, no tienen necesidad de irse a la Guardia Civil, donde cobrarían más y tendrían la vida asegurada hasta los 65 años». Es, dice, una forma de retener el talento dentro del MOE.
La fundación también interviene en situaciones límite de salud. Acevedo cita el caso de un veterano diabético al que tuvieron que amputarle las piernas: «Le compramos una silla de ruedas, un colchón de escaras y un cojín, porque la ayuda del ayuntamiento de 400 euros no le llegaba para subsistir».
Otras veces el apoyo es directamente económico. «A un señor que se quedó sin trabajo le estamos pagando la residencia de su mujer, que tiene un 95 % de incapacidad. Pagamos directamente a la residencia, no a la persona», aclara Acevedo.
Hay además una labor menos visible pero igual de importante: acompañar en el papeleo militar a viudas y huérfanos en los momentos de duelo. «Una viuda se queda con cinco hijos y no sabe qué hacer; la llevas de la mano para resolver toda la documentación», cuenta Acevedo.
Pese a que el Ministerio de Defensa cuenta con sus propios mecanismos de ayuda, Acevedo insiste en que la fundación cubre huecos a los que el Estado no siempre llega: «El Estado tiene sus historias y las fundaciones hacemos lo que podemos. Ayudamos a los veteranos desde 1962 hasta hoy».
Buscan apoyos para seguir ayudando
La fundación cuenta ya con el respaldo de entidades como la Diputación de Alicante, la Cámara de Comercio, el Rotary Lucentum y empresas como Carmencita, además de abogados que colaboran de forma altruista.
Aun así, necesitan más recursos para mantener su actividad. «Pedimos patrocinio para las actividades que hacemos, para que no nos cuesten dinero», pide Acevedo, que reconoce que organizar eventos para recaudar fondos exige mucho esfuerzo a cambio de beneficios ajustados.
Su llamamiento final es sencillo: «Queremos que la gente se meta en nuestra web, lea qué es la fundación y se suma. No les va a costar nada, pero tendrán información constante de cómo ayudamos a los nuestros».
FUENTE: EL ESPAÑOL